martes, 26 de mayo de 2015

EL MICROONDAS.-

Yo fuí comercial.
Era un trabajo divertido,te movías, conocías gente,
pateabas la calle y, a veces, entrabas a las casas de la gente.
Siempre solíamos patearnos la calle mi compañera y yo. Ella era joven, yo más mayor. Yo fumaba.
Ella fumaba. Tomábamos café, bebíamos mucha agua.
Entonces vendíamos gas natural. Trabajábamos una zona bastante selecta de un pueblo cualquiera y
entramos a una finca cualquiera de nuestra zona. Preguntamos puerta a puerta si tenían el gas instalado, les explicábamos en qué consistía y el tipo de instalación y las diferentes tarifas a las
que podían acceder.Te encuentras todo tipo de personas en este trabajo y ese día, coincidimos con una señora que ya conociamos y que estaba muy interesada.
Se llamaba Milagros. Nos hizo entrar a su cocina y procedí a explicarle la instalación de las tuberias hasta los puntos a conectar, que eran la cocina y el calentador.
Bueno, hasta ahí todo bien.
- Milagros, lo ha entendido bien¿
- Ay si, hija mía, me lo has explicado todo muy clarito.
- Entonces...le parece bien que rellenemos el contrato¿
- Ay si, hija mía, sentémonos aquí y así estareis más cómodas para escribir.
Nos sentamos y mi compañera procedió a sacar todo el papeleo de su carpeta.
Fue entonces...justo en ese momento...
Milagros estaba eufórica y con la mejor de sus sonrisas, por la alegría de desterrar las dichosas bombonas de butano de su vida, de sopetón nos soltó:
- Bueno...entonces...ahora ya podré enchufar el microondas, verdad¿
Ninguna cascada de agua helada conseguiría el efecto que tuvieron sus palabras en nosotras...
Nos quedamos frías...nos mirábamos...queríamos reir y llorar al mismo tiempo.
Menos mal que - todo había quedado clarito-.
Yo me quedé muda, frustrada y fue mi compañera la que retomo las riendas de la conversación, la verdad que ella era muy dulce al hablar:
Milagros...usted...tiene electricidad en casa¿...verdad que si¿...Ah, si...veo varios enchufes.
Ah...pues entonces...ya puede enchufar el microondas.Además cuando le instalemos el gas podrá quitar las bombonas y enchufar la cocina y el termo y así...no se priva de nada.
Menos mal que Milagros empezó a reirse de sí misma y terminamos las tres riéndonos juntas.
- Ay  hijas mías, que torpe he sido...con lo clarito que me lo ha explicado...Dónde firmo¿
- Aquí...aquí...aquí...aquí...y aquí y dentor de unos días la llamará el instalador para venir a instalarle, si necesita algo, aquí tiene nuestros teléfonos.
- Y vosotras ya sabeis que aquí teneis casa para lo que querais.
- Gracias Milagros.
Contrato cerrado y muchas risas.


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